Diez consejos para ahorrar en calefacción

El calor nos ha dicho adiós con la llegada de Noviembre. Ahora que nos enfrentamos a los meses más fríos del año y, por lo tanto, a una de las facturas más temidas por todos, la de la calefacción, aquí tenéis unos consejos para tener un buen ahorro en la factura.

La calefacción representa casi la mitad (un 46%) del consumo energético de los hogares españoles, según un informe del Instituto de Diversificación y Ahorro Energético (IDAE). Con los precios de la energía subiendo, cada mes el gasto de luz y gas en nuestro presupuesto es más grande. Por ello, es importante vigilar lo que consumimos en calefacción.

Hay que tener en cuenta factores como la zona donde está situada la vivienda, el aislamiento, cuantas personas residen en ella y hasta cuánto tiempo pasan en su interior. Desde el portal Casaktua.com, analizan los distintos tipos de calefacción, ya que el primer consejo es que debemos elegir correctamente el sistema que instalaremos en la vivienda. ¿Gas, estufa o electricidad? Estos son los sistemas más habituales:

Gas Natural: para las primeras viviendas y zonas frías. Buena opción si suministra además agua caliente y la cocina es de gas. Actualmente, es el sistema más utilizado.

Gásoleo C: para chalés independientes o de grandes dimensiones.

Pallets de Madera-Estufa: perfecta para la segundas residencia, climas templados o viviendas que necesitan un refuerzo de calor puntual.

Eléctrica: Para aquellas viviendas de poco consumo: segundas residencias, apartamentos, viviendas situadas en un clima templado o para personas que no pasen mucho tiempo en casa.

Según el IDAE, el 90% de los hogares en España tienen calefacción instalada, y, de ellos, más de un 80% tienen un sistema de calefacción individual. La opción mayoritaria en estos casos es la caldera (en un 50% de las viviendas) seguidas de los radiadores eléctricos y los equipos de aire acondicionado con bomba de calor.

El aislamiento, punto clave para ahorrar energía

Sea cual sea nuestra forma de calentar la casa, sin un buen aislamiento nunca vamos a tener un sistema de calefacción eficiente que nos ayude a rebajar nuestra factura de energía. Las últimas tendencias en ahorro energético, como la llamada “casa pasiva” se orientan hacia ese objetivo. Si no dejamos salir el calor y entrar el frío, no necesitaremos reponer la energía perdida.

Los expertos de Casaktua.com consideran que una vivienda con un buen aislamiento térmico puede llegar a ahorrar hasta un 30% de energía, un porcentaje muy alto con un efecto directo tanto en la factura de la calefacción como en las emisiones de CO2 al medio ambiente.

Para lograr un consumo eficiente de la energía y sin necesidad de grandes inversiones, aquí van algunos consejos:

1. Comprobar que no existen fugas de energía en ventanas y puertas exteriores. Hay que revisar puertas y ventanas, encontrar los sitios por donde se filtra el aire frío del exterior y buscar la forma más segura y conveniente de impedir que eso suceda. En el caso de las filtraciones que debemos dejar abiertas por seguridad (salidas de humos y rejillas de ventilación) lo mejor es dejar cerradas las puertas de esas habitaciones cuando no las estemos usando. Según el IDAE, esa simple medida puede reducir hasta en un 30% nuestro gasto.

2. Ventilar la vivienda el tiempo adecuado. Es fundamental ventilar bien la casa para evitar la acumulación de gases y humedades, tanto en invierno como en verano. Desde el IDAE, lo que recomiendan es dejar abiertas las ventanas como mucho diez minutos, tiempo suficiente para renovar el aire de la estancia sin enfriar las paredes y el suelo. Eso evita la necesidad de consumir más energía de la necesaria para recalentar el aire.

3. Mantener las persianas y las cortinas abiertas durante el día y bajarlas y cerrarlas durante la noche. Es importante aprovechar al máximo las horas de sol dejando entrar los rayos a través del cristal de la ventana durante el día, por aquello de que la luz es calor. Y, es igual de importante, cerrarlas por la noche para reforzar el aislamiento.

4. Reforzar el aislamiento térmico de las paredes, suelos o techos a través del estuco sintético para reducir filtraciones de aire. En su defecto, también se pueden utilizar soluciones más sencillas como pinturas que reflejan la luz y consiguen mantener el calor.

5. La colocación de alfombras permite reducir la pérdida de calor por el suelo. Además, los aislantes detrás de los zócalos son una buena manera de evitar fugas y mantener una sensación térmica ideal.

6. Purgar los radiadores al menos una vez al año. El aire (dentro del radiador) no calienta. Los radiadores de agua funcionan calentando el líquido en la caldera, que a su vez calienta el metal. Si el agua puede circular libremente, la eficiencia y el ahorro de los aparatos aumenta.

7. No utilizar los radiadores para secar la ropa. Parece una obviedad pero muchos son los que aplican esta fórmula de secado. La mejor forma de secar la ropa es dejarla al aire. Colocar la colada encima de los radiadores no solo llena el aire de una humedad incómoda; reduce la eficiencia energética de su calefacción y, sí, consume más energía.

8. Tenga un termostato a mano. Un sistema que encienda y apague la calefacción de forma automática teniendo en cuenta que la temperatura de la casa es “casi imprescindible”, según el IDAE. En las casas con radiadores, es incluso posible instalar un termostato individual en cada uno de ellos.

9. La temperatura de confort. Desde el IDAE se afirma que la temperatura con la que estamos más a gusto en nuestra vida diaria oscila entre los 19 y los 21 grados centígrados. Para dormir, la temperatura recomendada va de los 15 a los 17 grados. Además, las temperaturas superiores a los 23 grados resecan el aire y provocan sensación de incomodidad. Hay que tener en cuenta que cada grado más de temperatura supone un 7% de gasto de combustible, así que es buena idea considerar otras opciones (como una manta o un jersey) antes de tocar el termostato.

10. Por último, se recomienda realizar un correcto mantenimiento de la caldera para que el consumo sea óptimo.

Si a todos estos consejos le sumas un buen precio el ahorro puede ser mucho mayor. Para conseguirlo sólo tienes que apuntarte a la II compra colectiva de energía para particulares que organizan expansión y elrebajador.es. Es gratis y sin compromiso. Cuántos más usuarios se registren, mayor será el ahorro.